jueves, 25 de marzo de 2010

Experimento con aguacates

Introducción

El aguacate (Persea americana) es una especie de árbol nativo de Centroamérica. Es altamente comercial debido a que produce unos frutos tipo baya de una sola semilla, muy carnosos, comestibles, de sabor muy agradable.
Una vez abiertos sus frutos, estos pueden durar muchas horas en descomponerse. Visualmente, se puede cuantificar este proceso de descomposición en los cambios de una coloración verde amarillenta característica del estado sazón, a la coloración negra, cuando el fruto se encuentra completamente podrido.
Se pueden enumerar muchos factores que contribuyen en el proceso de descomposición del fruto del aguacate. Sin embargo, para efectos de cuantificar este proceso, sólo se tomó en cuenta el factor tiempo.
Con tal de comparar tiempos, primero se tomó un fruto, que fue partido por la mitad (corte de punta a punta), se depositó en la basura su semilla, se guardó una mitad como unidad de observación en la refrigeradora, y se tomaron fotos a diferentes horas del día de su parte carnosa, durante dos días aproximadamente. Después, se tomó otro fruto, al cual se le realizó el mismo procedimiento con la única diferencia de que su semilla fue conservada dentro de un frasco lleno de agua durante todo el tiempo en que este fue conservado en la refrigeradora para su observación.
La hipótesis de este experimento fue que el segundo fruto duraría más tiempo en su proceso de descomposición que el primer fruto.

Resultados

A continuación, se presentan las fotos de las unidades de observación en diferentes momentos de su proceso de descomposición.
Primer aguacate


Recién partido


17/03/2010
18:05 horas






A las 2 horas con 15 minutos

17/03/2010
20:22 horas








A las 16 horas con 30 minutos

18/03/2010
10:35 horas






A las 19 horas con 30 minutos

18/03/2010
13:37 horas









A las 28 horas con 45 minutos

18/03/2010
22:47 horas





A las 35 horas con 10 minutos

19/03/2010
5:14 horas



Segundo aguacate




Recién partido

21/03/2010
22:05 horas

Casi a las dos horas

21/03/2010

23:58 horas

A las 11 horas con 15 minutos

22/03/2010

9:25 horas

A las 13 horas con 55 minutos

22/03/2010

12:01 horas

A las 16 horas con 25 minutos

22/03/2010

14:31 horas

A las 17 horas con 55 minutos

22/03/2010

15:58 horas

A las 24 horas

22/03/2010

22:04 horas

A las 33 horas

23/03/2010

7:04 horas

A las 37 horas con 50 minutos

23/03/2010

11:58 horas

Al comenzar con las observaciones, cada uno de los frutos presentó una coloración similar, propia de un aguacate sazón. Conforme ambos fueron descomponiéndose, fueron presentando coloraciones amarillo pálido, con algunas manchas algo lineales de colores pardo - negruzcos. Estas manchas se fueron expandiendo logrando que sus partes más viejas adquirieran tonos negruzcos.

En ambos frutos, únicamente la franja próxima a la cáscara se mantuvo de color verde hasta el final de las observaciones.

Al terminar las observaciones, ambos aguacates no presentaron ninguna parte comestible.

En la evaluación visual realizada, no se notó diferencia significativa entre los dos aguacates, en su duración del proceso de descomposición.

Conclusiones y recomendaciones

No se cumplió la hipótesis del experimento. Por lo tanto, la duración de descomposición de un fruto de aguacate (P. americana) no tiene relación con la ubicación o el estado en que se encuentra su semilla.

Para dotar de mayor validez científica al experimento, se deberían añadir otras variables que puedan interferir con la descomposición y, por lo menos, asegurar que ambas muestras de aguacate sean de la misma edad al inicio de las observaciones de cada uno.

domingo, 14 de marzo de 2010

Entre angustias y paisajes

Vivo en todavía el país más bello sobre la tierra. Cada una de mis mañanas, veo a través de la ventana de mi cuarto a un ser vivo en su manifestación permanente, de las mismas que caracterizan a los hombres gallardos: tender hacia el firmamento.

Benditos los árboles, que inspiran con su ejemplo de candorosidad, definida por don Arturo Moncada, escritor de la primera historia de San Ramón de Alajuela, como "esa expresión ingenua de la virtud que nace en los corazones que no han sido mancillados por las pasiones en la lucha agitada de la existencia". Aunque no esté de acuerdo con asignar cualidades humanas a otros seres vivos, de cierto es que sí hay virtudes en la naturaleza, con tendencias a la persistencia de la vida misma sobre el planeta; sin hablar de sinergias, sino de una parte de la nobleza innata de los seres vivos, libre de razonamientos humanos para su concepción misma.

Ese árbol que me acompaña al otro lado de la ventana, fiel amigo, que me nutre en mis sueños de aire fresco, hogar de muchas orquídeas, lagartijas e innumerables insectos, percha de yigüirros, chorchas y soterreyes.

Ese árbol ayuda a mantener la ruralidad en mi ciudad de San José, capital de un país que agoniza ante un boom estúpido por el cemento, en donde los seductores paisajes tropicales de antaño ceden paso a la codicia, a ciertos goces de Europa, así como a la crisis cultural de un pueblo esclavizado por paradigmas en nuestro sistema de gobierno.

Si el asunto fuera sólo de pobreza material, sólo nos tendría incauta la angustia de nuestros campesinos abuelos, pero el asunto consiste hoy en día en la pérdida de valores, producto de un sistema insensible al amor por la vida; producto de ello, la indiferencia por nuestra ruralidad.