El efecto mariposa es una teoría que plantea en términos prácticos que cada acción llevada a cabo, por más insignificante que pueda parecer, como el vuelo de una mariposa, es en realidad significativa según la relación de causa - efecto. Esta relación es la manera en que ocurre todo en la naturaleza, según las investigaciones de las Ciencias Naturales, en donde todo efecto tiene su causa o causas, y pueden haber causas indirectas.
Precisamente, el efecto mariposa vendría a ilustrar, como su nombre lo indica, un hecho de la naturaleza que puede ser de magnitudes ínfimas para el ser humano, por cuanto pueda parecer difícil establecer la importancia que el vuelo de una mariposa puede tener para algo, cualquier cosa, a excepción de la vida de este mismo insecto. Sin embargo, esta teoría concibe un escenario en que este hecho diminuto provoca en lo físico el desencadenamiento de una serie de hechos crecientes en importancia dentro de la naturaleza, hasta llegar al punto de que pueda ocurrir cualquier cosa.
Puede resultar muy sencillo concebir lo expuesto por el efecto mariposa, pero dentro de lo material. Ahora, si la teoría se traspasa a lo emocional de los seres humanos, ¿será igual de sencillo explicarlo, o entenderlo?
Mi posición es que cada acción personal desencadena también otras acciones, directa o indirectamente. De ahí el principio de que se cosecha lo que se siembra. Por lo tanto, pienso que el efecto mariposa es aplicable también al campo emocional del ser humano. Al ser así, se obtiene que la misma sociedad se construye y evoluciona conforme al efecto mariposa, dado que es con las acciones personales, interpersonales y colectivas de los actores sociales que la sociedad toma rumbo.
Dado que cada persona y, volviendo al campo de la naturaleza en general, cada ser que comparte el universo, tiene su parcela de acción, se cuenta con una innumerable cantidad de seres con la capacidad, desde luego indeterminada pero no completamente nula, de provocar un cambio significativo en el ambiente compartido con todos los demás seres.
Precisamente, el efecto mariposa vendría a ilustrar, como su nombre lo indica, un hecho de la naturaleza que puede ser de magnitudes ínfimas para el ser humano, por cuanto pueda parecer difícil establecer la importancia que el vuelo de una mariposa puede tener para algo, cualquier cosa, a excepción de la vida de este mismo insecto. Sin embargo, esta teoría concibe un escenario en que este hecho diminuto provoca en lo físico el desencadenamiento de una serie de hechos crecientes en importancia dentro de la naturaleza, hasta llegar al punto de que pueda ocurrir cualquier cosa.
Puede resultar muy sencillo concebir lo expuesto por el efecto mariposa, pero dentro de lo material. Ahora, si la teoría se traspasa a lo emocional de los seres humanos, ¿será igual de sencillo explicarlo, o entenderlo?
Mi posición es que cada acción personal desencadena también otras acciones, directa o indirectamente. De ahí el principio de que se cosecha lo que se siembra. Por lo tanto, pienso que el efecto mariposa es aplicable también al campo emocional del ser humano. Al ser así, se obtiene que la misma sociedad se construye y evoluciona conforme al efecto mariposa, dado que es con las acciones personales, interpersonales y colectivas de los actores sociales que la sociedad toma rumbo.
Dado que cada persona y, volviendo al campo de la naturaleza en general, cada ser que comparte el universo, tiene su parcela de acción, se cuenta con una innumerable cantidad de seres con la capacidad, desde luego indeterminada pero no completamente nula, de provocar un cambio significativo en el ambiente compartido con todos los demás seres.
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