Universidad de Costa Rica
Facultad de Derecho
Sistemas de investigación y razonamiento jurídico I
La sociedad de los poetas muertos es una obra llena de sentido. Señala la importancia por expresarnos tal cual somos, como requisito para una vida aceptable. Cada ser humano es distinto, único, y de esa manera ha de expresarse. Dentro del camino a la felicidad, es indispensable el mostrarse a los demás de forma auténtica, porque este es el primer paso para amarse a sí mismo de una forma correcta, lo que da la referencia indicada de cuánto se debe amar al prójimo.
La poesía es una expresión literaria que acostumbro practicar en momentos de inspiración y silencio. No me atrevía a cantar, hasta que me decidí a entrar a una estudiantina en el colegio. Por estas y otras manifestaciones, pero principalmente por la poesía, he liberado una parte de mí. Verdaderamente, he comprobado que el arte es una faceta que, en medidas inconmensurables, debe estar en todas las personas de forma natural para expresar sutilmente una parte de sí.
La posición del joven que se suicidó en la película, era una posición incómoda, pero no la enfrentó de una manera valiente al final. Sólo tomó un atajo para evitar más sufrimiento proveniente de no poder realizar lo que le apasionaba. A este joven debía realmente apasionarle el arte, sin embargo, un análisis inteligente concordaría con que debía seguir viviendo, hasta encontrar una oportunidad clara para dar rienda a su talento, fuera al día siguiente o dentro de unos años, pero la espera valdría la pena, con tal de explotar su talento.
Se insiste en aprovechar el tiempo al máximo. Se utiliza, con frecuencia, el ejemplo de los muertos o de otras personas que han realizado menos cosas para motivar a mantenerse ocupado, a esforzarse por cumplir las metas personales en el menor tiempo posible. Sin embargo, pienso que lo prevaleciente es saber llegar, con paciencia. Hay momentos en que no se puede avanzar rápido, o sino se echa a perder el proceso.
Acercarme a mí mismo, me ha llevado a comprender la importancia de expresarme a los demás exactamente como soy, lo cual es la moraleja que extraigo de La sociedad de los poetas muertos. Como muestra de ello, presento a continuación una de mis poesías, llamada Dulce flagelo:
Dulce flagelo
a un corazón que no entendía razón
que guardaba bien su secreto
cual primavera eterna
que se regocija en el abrazo del Sol
soñador de estar contigo siempre.
Viajo en el bus, y pienso en ti
camino lejos, muy lejos
y tu recuerdo me persigue
corro al balcón de mis sueños
y mi corazón me pide buscarte
¡me esfuerzo por olvidarte,
desde que me dijiste que sólo amigos!
Me dijeron que el amor era ingrato
pero aseguro que no es verdad.
Por el amor suceden cosas increíbles
por amor se desborda el universo
y concibe crear la felicidad
aunque yo sacrifique esta
al no entender todavía
por qué no me pertenecieron nunca tus labios
ni te derretiste en mis brazos.
Se hace de madrugada
y voy cayendo en razón
de que Dios tiene planes perfectos
aunque escojamos mal
y nos dejamos guiar por el mentiroso corazón
porque Dios no es hijo de hombre para arrepentirse
y ha prometido cosas gloriosas para quien lo ama.
Mis ojos ya no ven la flor más bella,
ese mirasol que te di, era de mi alma
pasa la madrugada
y se van las tinieblas de mi alrededor
se calman con volver a oler el mirasol
que la tierra produce con tanto amor
y que Dios, olor de miel confirió.
Cómo sufre el hombre
si se deja endulzar por dulces flagelos
cuando el corazón no entiende razón
los deseos de acariciar una silueta de seda
que sólo existe en los pensamientos
y evoca a la perdición misma
del rumbo verdadero.
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