domingo, 4 de julio de 2010

La sociedad de los poetas muertos

Universidad de Costa Rica

Facultad de Derecho

Sistemas de investigación y razonamiento jurídico I

La sociedad de los poetas muertos es una obra llena de sentido. Señala la importancia por expresarnos tal cual somos, como requisito para una vida aceptable. Cada ser humano es distinto, único, y de esa manera ha de expresarse. Dentro del camino a la felicidad, es indispensable el mostrarse a los demás de forma auténtica, porque este es el primer paso para amarse a sí mismo de una forma correcta, lo que da la referencia indicada de cuánto se debe amar al prójimo.

La poesía es una expresión literaria que acostumbro practicar en momentos de inspiración y silencio. No me atrevía a cantar, hasta que me decidí a entrar a una estudiantina en el colegio. Por estas y otras manifestaciones, pero principalmente por la poesía, he liberado una parte de mí. Verdaderamente, he comprobado que el arte es una faceta que, en medidas inconmensurables, debe estar en todas las personas de forma natural para expresar sutilmente una parte de sí.

La posición del joven que se suicidó en la película, era una posición incómoda, pero no la enfrentó de una manera valiente al final. Sólo tomó un atajo para evitar más sufrimiento proveniente de no poder realizar lo que le apasionaba. A este joven debía realmente apasionarle el arte, sin embargo, un análisis inteligente concordaría con que debía seguir viviendo, hasta encontrar una oportunidad clara para dar rienda a su talento, fuera al día siguiente o dentro de unos años, pero la espera valdría la pena, con tal de explotar su talento.

Se insiste en aprovechar el tiempo al máximo. Se utiliza, con frecuencia, el ejemplo de los muertos o de otras personas que han realizado menos cosas para motivar a mantenerse ocupado, a esforzarse por cumplir las metas personales en el menor tiempo posible. Sin embargo, pienso que lo prevaleciente es saber llegar, con paciencia. Hay momentos en que no se puede avanzar rápido, o sino se echa a perder el proceso.

Acercarme a mí mismo, me ha llevado a comprender la importancia de expresarme a los demás exactamente como soy, lo cual es la moraleja que extraigo de La sociedad de los poetas muertos. Como muestra de ello, presento a continuación una de mis poesías, llamada Dulce flagelo:

Dulce flagelo

a un corazón que no entendía razón

que guardaba bien su secreto

cual primavera eterna

que se regocija en el abrazo del Sol

soñador de estar contigo siempre.

Viajo en el bus, y pienso en ti

camino lejos, muy lejos

y tu recuerdo me persigue

corro al balcón de mis sueños

y mi corazón me pide buscarte

¡me esfuerzo por olvidarte,

desde que me dijiste que sólo amigos!

Me dijeron que el amor era ingrato

pero aseguro que no es verdad.

Por el amor suceden cosas increíbles

por amor se desborda el universo

y concibe crear la felicidad

aunque yo sacrifique esta

al no entender todavía

por qué no me pertenecieron nunca tus labios

ni te derretiste en mis brazos.

Se hace de madrugada

y voy cayendo en razón

de que Dios tiene planes perfectos

aunque escojamos mal

y nos dejamos guiar por el mentiroso corazón

porque Dios no es hijo de hombre para arrepentirse

y ha prometido cosas gloriosas para quien lo ama.

Mis ojos ya no ven la flor más bella,

ese mirasol que te di, era de mi alma

pasa la madrugada

y se van las tinieblas de mi alrededor

se calman con volver a oler el mirasol

que la tierra produce con tanto amor

y que Dios, olor de miel confirió.

Cómo sufre el hombre

si se deja endulzar por dulces flagelos

cuando el corazón no entiende razón

los deseos de acariciar una silueta de seda

que sólo existe en los pensamientos

y evoca a la perdición misma

del rumbo verdadero.

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